LA PANDEMIA SIN VACUNA

24/11/2020

Los clubes de la región sufren desde hace un tiempo una ola de robos y destrozos que parecen no tener fin. Un virus que afecta a todas las instituciones y que no hay vacuna que pueda lo pueda curar.

No interesa el barrio ni los colores, no hay club de fútbol infantil en la región que no haya sufrido algún tipo de vandalismo en sus predios. Son muy pocos, contados con los dedos de las manos, los que tuvieron “la suerte” de no recibir la visita de los sinvergüenzas que asaltan y hacen destrucciones en los lugares donde cientos de pibes pasan horas divirtiéndose, compartiendo lindos momentos con amigos. Desde las entidades no saben qué hacer, ni a quién recurrir para frenar éstos hechos que tiran abajo el esfuerzo desinteresado de miles de personas que trabajan a destajo para que los pibes y las pibas de la región tengan su lugar para entrenar y jugar.

Durante los meses de aislamiento, donde todo el movimiento del fútbol menor de la ciudad fue nulo, los hechos vandálicos no dejaron de suceder y la impotencia creció en todos los rincones de la ciudad. Mientras el Zoom era el protagonista de entrenamientos y encuentros entre profes y chicos, quienes manejan los destinos de cada institución, se desayunaban que en las canchas faltaban luminarias, los alambrados estaban rotos, los pozos daban cuenta de que la bomba de agua ya no estaba y que deberían comprar nuevas herramientas para el mantenimiento del predio. Todos los ejemplos que se puedan imaginar sucedieron en algún club.


Centro de Fomento Los Hornos, Olimpia, Friends, Independiente de Abasto, Comodoro Rivadavia, Estrella de Berisso, El Ciclón, Las Malvinas, AFI 19, Comunidad Rural, CRIM, SAFI, Argentino Juvenil
, son sólo algunos de los clubes que pasaron el mal trago de ver como se esfuma el esfuerzo de cada día. Hay muchos más, algunos que sufrieron asaltos en más de una oportunidad en menos de un mes. Las autoridades dan pocas respuestas, la policía sólo recibe las denuncias cuando desde las instituciones se toman el tiemplo de hacerlas. Nada parece frenar éste virus que afecta cada vez más y con mayores consecuencias para las entidades del fútbol infantil.

Unas líneas arriba puse que las autoridades de los clubes ya no saben qué hacer y es un error. Si los clubes del fútbol infantil de la región siguen en pie y continúan albergando a miles y miles de pibes y pibas, es porque al frente están cientos de personas que no agachan la cabeza, que no se dejan amedrentar por un par de delincuentes que sólo buscan hacer daño. Si algo sabe hacer la familia del fútbol infantil es poner el hombro y dar todo lo mejor de cada uno para que continúe siendo el fútbol más hermoso del mundo.

 

 

 

ARIEL GUSMEROTTI
Twitter: @arigusmerotti
Instagram: @arigusmerotti

 

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